Desde siempre, la pregunta de si hay vida después de la muerte ha sido una constante para la mayoría de los seres humanos. Numerosos investigadores se han puesto manos a la obra para tratar de dar respuestas a las preguntas más interesantes de este tema: ¿hay vida después de la muerte? y, si es así ¿a dónde vamos? ¿por qué hemos venido? ¿cuál es la finalidad de la vida? ¿por qué a la gente buena le pasan cosas malas? ¿por qué mueren los niños? ¿hay cielo o infierno?
Psiquiatras como Elisabeth Kübler-Ross, Raymond Moody o Brian Weiss han investigado desde hace más de veinte años sobre este tema. En este especial, que hemos realizado en el mes de mayo, traemos los resultados de sus investigaciones, así como las respuestas a las preguntas que siempre nos hemos planteado.
 
Hemos contado, además, con compañeros que nos darán su punto de vista y entrevistaremos en exclusiva a una persona que tuvo una experiencia cercana a la muerte. Puedes leerlo en esta misma web o a partir de: www.flogup.com/alosquebuscan/986792

 

Creo que hemos llegado a una era de transición en nuestra sociedad.
Hemos de tener el coraje de abrir nuevas puertas y admitir que nuestras
actuales herramientas científicas son inadecuadas para muchas de las
nuevas investigaciones.” (Elisabeth Kübler-Ross a Raymond Moody)
 
 
 
[Introducción]
 
Hace algunos años me quejaba con un compañero de la religión. me negaba a creer en religiones que condenan, que te hacen sentir pecador, que te asustan y te manipulan. Fue entonces cuando este compañero me dijo que estas religiones habían distorsionado la verdad, pero que la verdad podía conocerse. Y me recomendó un libro para comenzar a adentrarme en este tema. Ese libro, que cambió mi forma de entender las cosas, era del psiquiatra y director del Hospital Monte Sinai de Estados Unidos, Brian Weiss con el nombre de “Muchas vidas, muchos Maestros”. Este psiquiatra descubrió en su consulta lo que otros ya sabían: a través de la hipnosis podemos recordar vidas pasadas.
 
¿Vidas pasadas? Yo no conocía ni creía en la reencarnación, pero comencé a buscar información y, de pronto, toda la información que necesitaba comenzó a aparecer. Encontré otros autores, otros libros, grupos de personas que meditaban y creían en ello... y finalmente me convencí de que debía ser cierto. Sin embargo, si aceptábamos que la reencarnación existía, se nos abrían una infinidad de preguntas: ¿hay vida después de la muerte? ¿por qué nos reencarnamos? ¿quiénes vuelven y quienes no? ¿existe el Karma, que dice que todo lo que hagas se te devuelve? ¿conocía en otras vidas a gente que me rodea en esta? Continué buscando y encontrando las respuestas a todo esto.
 
En todos los libros que leía y en todas las informaciones que recogía de Internet, siempre se citaba a la misma persona, a una psiquiatra que llevaba trabajando con moribundos desde hacía treinta años y había cambiado todo el sistema americano de cuidados a enfermos y moribundos. Ella era Elisabeth Kübler-Ross.
 
Sé que estos temas son complicados, dependiendo en qué lugar estés, se aceptarán o se rechazarán estas ideas. Pero no existen las casualidades, y durante una conversación con una amiga y profesora de la Universidad, hablé del tema. De pronto ella me dijo que ya conocía todo eso, y que creía en ello como lo hacía otra mucha gente cercana. Volvió a recomendarme a Kübler-Ross y, finalmente, leí su libro más conocido: “la rueda de la vida”. Era realmente impresionante como resolvía las preguntas que me planteaba y, sobretodo, cómo habían tantos millones de personas que creían en todo esto y, sin embargo, no hablaban de ello. Continúe con nuevos libros de Weiss, de Kübler-Ross, de Raymond Moody (otro psiquiatra estadounidense), etc. ¿Qué pasa en el momento justo en el que morimos? ¿es verdad que nos reencarnamos? ¿existen los guías espirituales? ¿cuál es la finalidad de la vida? ¿existe el karma? ¿qué pasa en ese túnel del que todos hablan? ¿es malo el suicidio? ¿para qué sirve la meditación? ¿hay energías negativas? ¿Hay un infierno o juicio final? ¿cómo avanzamos en la vida? ¿por qué ocurren cosas malas a gente buena? ¿para qué estamos aquí?
 
 
 
[La reencarnación y
Brian Weiss]
   
Como hay mucho por decir, muchos conceptos, muchas ideas, y poco espacio, he pensado que la mejor manera de comunicarlo es contarlo en el mismo orden en el que lo aprendí yo y hacerlo, además, desde los autores que han investigado este tema. La primera persona a la que yo conocí fue a Brian Weiss, psiquiatra y director del hospital Monte Sinai de Nueva York.
 
Tal y como Weiss afirma, él era un hombre científico interesado en solucionar los problemas mentales de sus pacientes y que jamás se había preocupado por temas como la reencarnación. Para ayudar mejor a sus pacientes, este psiquiatra decidió usar en terapia la hipnosis, un método muy alejado de lo que vemos en televisión y que usan los grandes profesionales con sus pacientes. La finalidad de la hipnosis es que el sujeto se relaje completamente y sea capaz de recordar cosas de su pasado que le han traumatizado (no entraré en más detalles sobre esto). Durante una de esas hipnosis, una paciente comenzó a recordar cosas de otra época, de otra vida. Bran Weiss quedó muy sorprendido por esto y continuó investigando a la paciente, la cual describía con todo detalle sus vidas anteriores. En hipnosis es imposible mentir, por lo que todo lo que decía era comprobablemente cierto.
 
Siendo así, se abría una puerta a lo desconocido: las vidas pasadas y, por consiguiente, la reencarnación. Continuó investigando con más pacientes y explorando los mejores métodos para conseguir que recordasen sus vidas pasadas. Cuando había confirmado esto recibió de nuevo otra sorpresa. Durante la regresión de una de sus pacientes, esta cambió la voz y comenzó a hablar en otro tono, con más sabiduría y dulzura. Se trataba, como Weiss comprobaría después, de un Maestro. Un Maestro que aprovechó la hipnosis de la paciente para comunicarse con el psiquiatra a través de ella. Pero antes de seguir, debemos explicar qué es un Maestro o Guía.
 
Según todos los que han investigado sobre el tema, cada uno de nosotros tiene siempre consigo un Maestro o Guía que le ayuda en la vida. Ha recibido muchos nombres, por ejemplo para los cristianos se llama “Ángel de la Guarda”. Este ser es el encargado de cuidar de nosotros durante el tiempo que estemos en la Tierra. Él conoce nuestro plan de vida, nos pone las pruebas y nos ayuda a superarlas. Nosotros ya conocíamos a nuestro Maestro antes de bajar a la Tierra, fue con él con el que hablamos sobre qué veníamos a hacer y cómo queríamos hacerlo.
 
Continuando con Brian Weiss, comenzó a recibir una serie de mensajes por parte de estos Guías. Eran mensajes como los que había recibido mucho tiempo atrás otras gentes y como los que recibirían otros personajes futuros. A continuación recopilo algunas de las frases más interesantes de su libro “Los mensajes de los sabios”:
 
“Nuestra tarea es aprender (...) Gracias al conocimiento podremos descansar.
Después de haber aprendido, volvemos para enseñar y ayudar a los demás”.
 
“A menudo regresamos una y otra vez con la misma gente,
sólo que en papeles diferentes”.
 
“La recompensa consiste en hacer las cosas, pero en hacerlas sin esperar
nada a cambio, en hacerlas desinteresadamente”.
 
 “Karma significa equilibrio. Todo tiene que equilibrarse.
La naturaleza está equilibrada”
 
En estas pocas frases, el Maestro que habla a Brian Weiss dice muchísimas cosas. Habla de que la finalidad de la vida es aprender, de que no podemos irnos hasta haber aprendido lo que necesitábamos. También dice que volvemos una y otra vez con las mismas personas, sólo que en papeles diferentes: quien en otra vida fue tu hermano, tal vez sea en esta tu amigo, o tu profesor. Y volvemos con ellos porque nos quedan tareas pendientes. Tenemos que saldar deudas con ellos, o ellos con nosotros... hay que saldar el Karma, estar en equilibrio, por lo que, todo lo que hacemos, se nos devolverá en esta o en otra vida. Continuemos con más revelaciones:
 
“Cuanta más ignorancia hay, menos luz se ve. El mal es una ignorancia
profunda y una ausencia de luz casi total”.
 
“Cuando ya no nos hace falta reencarnarnos, cuando hemos aprendido todas nuestras lecciones y pagado nuestras deudas, se nos da a elegir. Podemos regresar de forma voluntaria para ayudar o quedarnos en el otro lado y ayudar desde ese estado”.
 
Cuando hablaba de este tema con otra gente, muchas veces me preguntaban que, de ser cierta la reencarnación, ¿cómo es posible que ahora haya más gente que hace unos siglos? ¿Es energía nueva? ¿Son almas nuevas? ¿De dónde salen? A esto nos contesta también Brian Weiss:
 
“Hay muchas más almas que personas. Éste no es el único mundo. Las almas existen en muchas dimensiones. Ninguno de nosotros ha empezado en este planeta. La Tierra es más bien una especie de colegio. No es el nivel más bajo, pero tampoco el más alto”.
 
 
 
[Los moribundos y
Elisabeth Kübler-Ross]
 
 
“Aquellos que estén preparados, captarán lo que digo y me
creerán. Y los que no lo estén, argumentarán con sutilezas
del raciocinio y con pedanterías” (E. Kübler-Ross)
 
 
Sin duda, Brian Weiss contestaba a muchas de las preguntas que nos planteábamos en este especial. Sin embargo, con cada respuesta se abren nuevas preguntas a la vida después de la vida. Más adelante leí un nuevo libro del que aprendí una cosa fundamental: “todo lo que necesites saber, se te revelará”. Si todo lo que comentábamos en el post anterior es cierto, tiene mucho sentido que lo que necesitemos saber se nos revelará únicamente cuando estemos preparados para saberlo. En mi caso, así fue.
 
Brian Weiss nos aseguraba que, tras morir, nos reuníamos con nuestros guías espirituales y decidíamos si era necesario reencarnarnos para aprender todo aquello que necesitábamos saber. Nos recordaba que la finalidad de la vida es aprender y que el amor es el fin último de la vida, el máximo aprendizaje. Pero, ¿qué sucede antes de esa reunión con los guías?
 
Una mañana, hablando con una psicóloga amiga mía, le comentaba lo que había descubierto de B. Weiss. Ella me invitó a leer a la primera científica que estudió durante treinta años las experiencias de los moribundos en el umbral de la muerte. Era la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross. Sobre sus descubrimientos hablaremos a lo largo de este post.
 
Kübler-Ross comenzó muy joven a trabajar con enfermos y moribundos, mucho antes de licenciarse como médico. Colaboró en reconstrucciones de pueblos destrozados tras la segunda guerra mundial y tras licenciarse fue a vivir a EE.UU, donde investigó y escribió trece obras, sentando las bases de los modernos cuidados paliativos, cuyo objetivo es que el enfermo afronte la muerte con serenidad y hasta con alegría. Además fue la primera en hablar de las fases del duelo. Esta psiquiatra ha explicado en sus diferentes obras qué sucede, paso a paso, cuando dejamos de vivir físicamente.
 
Las etapas de la muerte. Al morir, bien sea de manera definitiva o bien temporal (mientras nos reaniman), suceden varias etapas que todo el mundo atraviesa. Por lo que investigó en sus treinta años esta psiquiatra, en el momento de la muerte se produce un deterioro de la conciencia presente. El sujeto nota unos zumbidos extraños y, de pronto, sale de su cuerpo. Puede ver y oír todo lo que sucede a su alrededor, sin embargo desaparece el tiempo y el espacio. El fallecido puede viajar al lugar que quiera o ver a la persona que desee tan solo con pensarlo. Si la persona muerta tenía alguna enfermedad, en este momento le ha desaparecido: los ciegos pueden ver, la gente a la que le falta algún miembro del cuerpo vuelve a tenerlo, no hay dolores: el cuerpo ha sanado. Tras esto, todo se vuelve oscuro para el muerto y se reencuentra con diferentes espíritus, bien sean familiares fallecidos anteriormente o sus guías espirituales. Tras este encuentro que todos los moribundos relatan, aparece un espacio celestial, tranquilo, sereno. Ningún fallecido siente miedo ante la situación que se le presenta. En este espacio celestial, aparece un túnel desde el que se ve, al fondo, una luz. Todas las personas que han pasado con esto dicen que no se puede expresar con palabras cómo es esa luz, está viva, irradia amor y bondad.
 
Dentro de ese túnel pueden pasar dos cosas: si la persona fallecida vuelve a la vida con la reanimación médica, ahí finaliza su experiencia. En cambio, si la persona ha muerto continuará en ese túnel para experimentar lo siguiente:
 
Las personas que mueren ven en ese momento como se rompe el “cordón de plata”. Este cordón, del que habla la gente que ha tenido estas experiencias así como de quieren practican meditación y hacen viajes fuera del cuerpo, es el que uno el cuerpo físico con el cuerpo espiritual. Sólo se rompe cuando la persona muere, y una vez roto es imposible volver a la vida presente. Pues bien, cuando se rompe este cordón, la persona continúa en ese túnel, acompañada de familiares fallecidos o gente a la que amó, así como con sus guías espirituales. Entonces comienza la última etapa que conocemos. Mucha gente la ha descrito como “toda tu vida pasa por delante de ti como si fuese una película”. Y, más o menos, así es. Lo que realmente sucede es que todos los acontecimientos de tu vida, todas las cosas que hiciste o que no hiciste, se reviven en ese túnel. Según el psiquiatra R. Moody, experimentas todas las emociones y sensaciones de tus acciones. Si hiciste daño, lo sentirás ahora. Si amaste, sentirás ese amor. Todo, absolutamente todo lo que hiciste sentir a los demás, lo vas a experimentar en este momento. Es aquí, en este momento, cuando entiendes la vida y su finalidad. Es aquí cuando tu conciencia se expande y eres capaz de acceder a todo el conocimiento. Sabes ya que todas tus acciones, tienen consecuencias. Sin excepción.
 
Esto es lo que algunas religiones llaman equivocadamente el “juicio final”. Sin embargo, nadie te juzga, eres tú mismo el que se da cuenta de todo lo que hizo mal, el que experimenta todo el daño que hizo, el que siente todo lo bueno que llevó a cabo. En este “juicio personal”, además, se te plantea todo lo que pudiste ser y no fuiste. Todas las potencialidades que se te dieron y que no aprovechaste. Es, precisamente en ese túnel, con la ayuda de tus guías, donde decides si debes volver a la Tierra a seguir aprendiendo o debes quedarte ya allí, aprendiendo de otro modo.
 
“En la presencia de esta Luz, os dais cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una escuela en la que debéis aprender ciertas cosas y pasar ciertos exámenes. Cuando habéis terminado el programa y lo habéis aprobado, entonces podéis entrar” (E. Kübler-Ross)
 
Resumir la obra de Kübler-Ross en una página es imposible, pero hay varias frases que nos pueden ayudar a entender más todo este tema:
 
“Os daréis cuenta de que erais vosotros mismos vuestros peores enemigos,
puesto que en el túnel debéis reprocharos el haber dejado pasar tantas
oportunidades para crecer”
 
“Cada uno de nosotros puede convertirse en un monstruo nazi, pero de
igual manera cada uno tiene la oportunidad de llegar a ser la
Madre Teresa de Calcuta”
 
 “El sentido del sufrimiento es éste: todo sufrimiento genera crecimiento.
Nada de lo que nos ocurre es negativo, absolutamente nada.
Todos los sufrimientos y pruebas, incluso las pérdidas más importantes,
son siempre regalos”
 
Otro de los importantes legados que dejó esta pionera fue su libro “La rueda de la vida”. En él relata toda su experiencia junto a moribundos y cómo pasó del ser una científica atea a una defensora de la vida después de la muerte. Para hablar de esta obra contamos con la colaboración de nuestra compañera y amiga Inmaculada, autora de www.flogup.com/barahona


La muerte se considera palabra tabú, nos asusta pensar en ella aunque la desafiamos a diario. Cuando la vivimos de cerca nos olvidamos temporalmente de que existe y nos enfadamos con el mundo por traerla. Kübler-Ross explica que hay etapas en el proceso de aceptación de la muerte: rabia, negación, regateo, depresión y aceptación. Estas etapas son vividas también por las personas que acompañan a quien va a morir. Al principio niegas la realidad, después te enfadas con la naturaleza por su “injusticia”, intentas racionalizar lo que está ocurriendo, el dolor te acompaña en todo el proceso, aunque sepas que la muerte acabará con el sufrimiento del moribundo.

En un año se han muerto 3 personas fundamentales en mi vida: mi padre, mi abuela y mi abuelo. Mi abuela, la personificación del amor sin límites, murió en casa de repente, sin dolor. Nos ha dejado tanto que aprender y recordar que su esencia sigue con nosotros, en cada cosa que hacemos o decimos la tenemos presente como el mejor modelo. Mi abuelo murió con ella, pero se quedó con nosotros un año más. El día que se fue con ella sentimos un gran vacío pero también comprendimos que estaban juntos otra vez. Su labor fue tan valiosa que siempre seguirán con nosotros.

Mi padre enfermó un mes después de que mi madre se prejubilara, iban a disfrutar de la vida. En lugar de eso, pasaron los 3 últimos años sufriendo un cáncer de pulmón y metástasis. Dolor en estado puro. Y mi padre fue un hombre buenísimo, nunca se enfadaba, siempre tenía la palabra adecuada, a él debo mi gran imaginación. Él decía que viviría eternamente, y sí, lo hará en nuestro corazón y nuestra mente. Pero siempre hay miles de cosas que me gustaría enseñarle, agradecerle o contarle, abrazos que ya no podré darle. Aquí es dónde no estoy de acuerdo con lo que Kübler nos dice acerca de morir de acuerdo a como has vivido.

Ya que la muerte es condición natural para la vida deberíamos agradecer cada día que se nos concede. Pero en algunos casos nos cuesta entender que alguien se vaya antes de tiempo. ¿Cómo podemos llegar a aceptar que muera un bebé?, ¿Cómo podemos entender que un joven sano contraiga una enfermedad que le haga sufrir y muera? Es cierto que la vida puede ser más dura que la muerte pero todo lo desconocido nos asusta.

Me gusta creer en la existencia de un plano espiritual, eso me hace pensar que esas personas no se han ido completamente, que nos siguen acompañando en nuestro camino. Lo curioso es que personas de muy diferente condición que han pasado por un estado de muerte temporal coincidan al describir su experiencia. Todos ven pasar imágenes de toda su vida, recorren un camino y finalmente ven una luz blanca, pero antes de traspasarla una voz les llama y recuperan su consciencia.

Desde el final de la vida de mi padre sentí la fugacidad del tiempo, mi prioridad era al igual que dice Kübler-Ross vivir cada día como si fuera el último y seguir haciendo del amor incondicional el fundamento de mi actuación. Con su muerte he aprendido que la vida está en el presente y que el amor es la fuerza más poderosa y lo mejor que podemos dar.

Me gustaría creer en que todo ocurre por algún motivo, nada es fruto de la casualidad, pero es difícil encontrar el sentido de lo que nos pasa. Tendremos que caminar con los ojos bien abiertos, porque como bien dice: “los maestros se presentan en todas las formas y con toda clase de disfraces” A lo largo del camino podremos aprender de mucha gente, sólo tenemos que estar receptivos y tener esas ganas de aprender y de seguir buscando respuestas. Como dice Elisabeth: “Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo cambiar, y sabiduría para discernir entre ambas.”
Es duro aceptar que todo tiene su fin, incluso en el día a día nos cuesta separarnos de alguien a quien queremos, acabar cierta actividad, ir quemando etapas y por supuesto, es muchísimo más duro cuando ese final es la muerte, porque entonces sabemos seguro que ya no hay vuelta a atrás y eso nos aterroriza.

La conclusión que he sacado es que si todos decidiéramos hacer del amor el más importante de nuestros sentimientos y viviéramos haciendo lo que nos parece más correcto, ayudando a los demás y no teniendo que arrepentirnos de lo que hemos decidido hacer, nuestra muerte se aceptaría con más naturalidad y serenidad. Como no podemos decidir cuando llegará nuestro momento, debemos intentar tomar decisiones adecuadas, vivir con intensidad cada momento y disfrutar de cada día como si fuese el último y sobretodo con mucho amor para poder estar en paz con nosotros mismos y felices y agradecidos por lo que nos ha tocado vivir. Y como decía mi abuela: “dejar un buen recuerdo”. ”. Cuando llegue el momento sabremos en que consiste pero ya será demasiado tarde para rectificar.

 
 
[Vida después de la vida y
Raymond Moody]
 
 
Todavía nos quedan muchas cosas por descubrir, en esta ocasión de la mano de Raymond Moody y dos de sus best sellers fundamentales: “Vida después de la vida” y “reflexiones sobre la vida después de la vida”.
 
Moody estudió filosofía y se licenció en la Universidad de Virginia donde obtuvo un máster y un doctorado en dicha especialidad. También obtuvo un doctorado en psicología en la West Georgia College, donde más tarde sería profesor. En 1976, le concedieron el doctorado en el Medical College de Georgia. En 1998, Moody fue designado Chair in Consciousness Studies en la Universidad de Nevada, Las Vegas. Tras obtener su doctorado, Moody trabajó como psiquiatra forense en el hospital estatal de máxima seguridad de Georgia. Moody se dedicó más tarde a investigar regresiones a vidas pasadas y a personas que habían tenido experiencias cercanas a la muerte. De esto último hablaremos en nuestro post de hoy.
 
Sin duda, todos los autores que han investigado con moribundos aseguran que son verdaderas fuentes de sabiduría, que estar al lado de la muerte les hace ver y comprender la vida de un modo que no conocíamos los demás. De un estudio de 150 personas que habían estado en muerte clínica o que casi murieron, Moody concluyó que hay nueve experiencias comunes en la mayoría de la gente que ha tenido una experiencia Cercana a la Muerte. Éstas son: sonidos audibles tales como un zumbido, una sensación de paz y sin dolor , tener una experiencia extracorporal (sensación de salir fuera del cuerpo), sensación de viajar por un túnel, sentimiento de ascensión al cielo , ver gente, a menudo parientes ya fallecidos, encontrarse con un ser espiritual, ver una revisión de su vida y sensación de aversión con la idea de volver a la vida.
 
Ciudades de Luz. El cielo, tal y como cuentan las religiones convencionales, no ha sido descrito por ninguno de los pacientes de Moody. Sin embargo, el autor señala en que muchos de ellos coinciden en que tras el túnel hay una “Ciudad de Luz” en la que quien entra ya no puede salir. Una de las mujeres a la que entrevistó se lo expresó así: “a lo lejos, en la distancia, pude ver una ciudad de luz. Había edificios resplandecientes, brillantes. La gente era feliz allí. Había agua centelleante, fuentes... era maravillosa, todo era resplandeciente”. Todos coinciden en una descripción similar.
 
El juicio final. En posts anteriores, habábamos de que hay una especie de juicio cuando morimos, en el que se nos revisa toda nuestra vida. Sin embargo, ese juicio nos lo hacemos nosotros mismos, nadie nos castiga ni nos juzga, pero pagamos por los daños que hemos causado. Raymond Moody investigó también sobre esto con sus pacientes:
 
“El juicio procedía del interior de ellos mismos (...) En ese estado, parecían entender por sí solos lo que deberían y no deberían haber hecho, y ser capaces de juzgarse correspondientemente a sí mismos (...) Aparte de sus actos, ven representadas ante ellos las consecuencias de los mismos para los demás. Y no es como si contemplasen una película, ya que sienten realmente todas aquellas cosas. No se pierden ni siquiera los pensamientos... también aparecen todos los pensamientos que la persona ha tenido”.
 
El infierno. Moody explica que ninguno de sus pacientes le habló de algo parecido al infierno tal y como las religiones nos han enseñado. Sin embargo, explica, eso no significa que no exista. Pero para este investigador, el infierno tiene lugar en ese mismo túnel donde vemos nuestra vida y en el que sentimos todo el daño que hemos hecho con obras o pensamientos. Lo expresa con un ejemplo de esta manera:
 
“Pongamos como ejemplo a aquellos que perpetraron las atrocidades nazis sin tener ningún sentimiento de compasión para con sus semejantes, matando a millones de seres humanos en las cámaras de gas de los campos de concentración, destruyendo familias enteras. Si a estos individuos les pasara lo mismo que a mis pacientes, verían, vívidamente representadas ante ellos, no sólo todas estas cosas (que hicieron), sino otras muchas más (de las tragedias y sufrimientos que ocasionaron). Lo experimentarían todo en su propia piel. Aún en mis más monstruosas fantasías, me siento totalmente incapaz de imaginarme un infierno más terrible e insoportable que éste".
 
El suicidio. Tal y como habréis visto anteriormente, el infierno no es lo que pensábamos que era. Mucha gente cree, por ideas religiosas, que los suicidas van al infierno, que son castigados, pero no es exactamente así. Es cierto que lamentarán haberlo hecho pero, tal y como veíamos, imagínate en ese túnel, en el que experimentarás todo el daño que has hecho a tus padres, amigos y demás al quitarte la vida. Imagina cuando se te presenten todas las posibilidades que tenías, todos los planes que tenías que cumplir. Ese es el infierno de los que se suicidan. Pero hay más. No podemos huir de los problemas, porque son aprendizajes necesarios, por tanto, volveremos a tener exactamente los mismos problemas que no llevaron a quitarnos la vida cuando nos reencarnemos. Uno de los pacientes de Moody le dijo: “en ese túnel se me revelaron dos cosas que tenemos todos prohibidas: quitarme la vida y quitársela a alguien”.
 
“Estamos en el mundo desempeñando algún tipo de
cargo, por lo que no podemos desertar del mismo” (Platón)
 
“Estamos en el mundo para cumplir una misión, no podemos
abandonar nuestro puesto cuando mejor nos parezca” (John Locke)
 
 
 
 
[Experiencias cercanas a la muerte:
Entrevista a Fran Laiho]
 
Sin duda, las experiencias cercanas a la muerte y las entrevistas a moribundos han servido desde hace años para acercarnos cada vez más a lo que sucede tras la muerte. Con cada nueva respuesta que encontramos, se abren nuevos interrogantes sobre el tema. En esta sexta parte del especial “a los que mueren”, entrevistamos en exclusiva a Laiho, autor del flog www.flogup.com/laiho un compañero que ha tenido una de estas experiencias y que nos ha permitido publicar la entrevista que le realicé.
 
 
Joaquín – ¿Qué edad tenías cuando te sucedió esta experiencia cercana a la muerte?
Laiho  Contaba yo con veinte años.
 
Joaquín –¿Dónde sucedió?
Laiho  Me sometía a una operación de corazón como otras tantas. Estaba desanimado, sin ganas, pero no quedaba más remedio que hacerlo, así que convencido por una médica me sometí a la paliativa para colocar un Stent en la rama pulmonar izquierda, al cabo de ocho horas de quirófano me llevaron a la UVI. No quise despertar de la anestesia, me sentía desganado y con ganas de irme de este mundo, me esperaba mi abuela, sentía su presencia. Los reanimadores junto con los cardiólogos decidieron despertarme por medios artificiales, yo no respondía, quería irme con mi abuela.
 
Joaquín – Dices que notabas la presencia de tu abuela, ¿cómo la notabas? ¿Podías verla?
Laiho  No podía verla, sólo sentirla, una voz dulce melancólica y dulce, muy dulce, la ví en mi ser, se iluminó mi alma, sentí que me rozaba el corazón, sentí su amor en mi pecho.
 
Joaquín – ¿En algún momento te viste fuera de tu cuerpo?
Laiho  Sí, me vi fuera de mi cuerpo, los cirujanos estaban haciendo " cosas " en mi cuerpo inerte, y me intentaban traer a la vida, ignorando que yo estaba mas vivo que nunca, estaba donde encontré una enorme paz interior, una tranquilidad maravillosa, era mi " Nirvana "
 
Joaquín – ¿Cómo te sentías en ese estado, fuera del cuerpo?
Laiho  Me sentía solo, perdido, pero a la vez tranquilo escuchando su llamada, todo oscuro, nadie me guiaba, quería unirme a ella, no me importaba lo que me costara.
 
Joaquín – Me comentabas que todo estaba oscuro y la escuchabas...
Laiho  Son sensaciones dignas de vivir, a veces imposibles de explicar, todo a oscuras pero esa voz era como la voz del alma que te llevaban hacia ella, te llamaban a cada paso, mientras la tranquilidad era cada vez mayor, y cada vez te sentías más vivo. En todo momento estuve cerca de ese túnel, sólo pude ver una oscuridad apacible, miedo a nada, me sentía seguro.
 
Joaquín – Muchas de las personas que han tenido una ECM (experiencia cercana a la muerte) relatan, al igual que tú, que no querían volver. ¿Por qué? ¿Qué sentías allí?
Laiho  Sentía una paz eterna, una tranquilidad embriagadora, pero cuando mi abuela me hablaba me hizo comprender que debía volver, mi vida aún no había acabado, me sentí tranquilo por sus palabras, me prometió estar allí cuando me llegue la hora.
 
Joaquín – ¿Cómo regresaste de nuevo a tu cuerpo, a la vida?
Laiho  Cuando por fin estuve a punto de acercarme a mi abuela, en aquel estado, cuando vi su mano asomar para que me quedara con ella, sentí un fuerte empujón. Volví en sí y desperté en la UVI, desorientado y triste.
 
Joaquín – Laiho, muchísimas gracias por haber hablado de todo esto aquí y por haberme respondido tan detalladamente a todas mis preguntas. Ha sido un verdadero placer contar contigo en este especial, poder hablar directamente con un compañero de confianza que atravesó una experiencia cercana a la muerte en primera persona.
Laiho  Muchas gracias a tí por esta bella iniciativa, muchas gracias por hacerme recordar aquellos momentos tan dulces.
 
 
[A modo de resumen]
 

Todos somos energía. Siempre hemos existido y siempre existiremos, pero en diferentes planos, en diferentes niveles. Cuando morimos, nuestra “alma” sale del cuerpo y va hacia el túnel, en donde repasamos toda nuestra vida y donde sentimos en propia piel el daño que hemos hecho a los demás y el amor que hemos dado. Es, ahí mismo, donde decidimos si debemos volver a bajar a la Tierra o no. Esto lo decidimos en función de si hemos aprendido todo lo que teníamos que aprender de nuestro paso por aquí y lo hacemos con la ayuda de nuestros
Guías o Maestros (que son los encargados de ayudarnos tanto en la vida como después de ella). Si tenemos que volver, trazaremos un plan (deudas a saldar, amor a dar, problemas para aprender de ellos, etc.) y bajaremos, nos reencarnaremos. Aquí nos reencontraremos de nuevo con las mismas personas que en nuestra vida anterior, sólo que en otros roles (nuestros hermanos de esta vida tal vez pasen a ser nuestros padres, y nuestros amigos pueden ser nuestros hijos, etc.) Volvemos a la Tierra a prender y a saldar deudas, esto es a lo que se llama Karma. El aprendizaje más importante que debemos hacer es el amor incondicional.

El
Karma es la ley de causa-efecto. Esto significa que todas nuestras acciones tienen consecuencias, por lo tanto, todo lo malo que hagamos o pensemos se nos será devuelto en la misma vida o en las siguientes, al igual que todo lo bueno.

Mediante la
meditación, podemos conocer y contactar con nuestros Guías desde la Tierra. Ellos nos pueden aconsejar o inspirar soluciones, ayudarnos en los peores momentos o darnos aquello que pedimos. Además, la meditación sirva para aliviar la ansiedad, el estrés o la tensión acumulada. Brian Weiss tiene varios CDs de meditación muy recomendables.

Los
moribundos (personas al borde de la muerte) son las que más nos han enseñado sobre este tema. Psiquiatras como Kübler-Ross o Brian Weiss y filósofos como Platón o Tom Harpur han pasado parte de su vida investigando con estos temas, llegando todos a las mismas conclusiones. Thomas Edison, el inventor americano del fonógrafo y del primer bulbo para luz eléctrica, estaba fascinado con la posibilidad de la postvida y experimentó con dispositivos mecánicos para contactar a los ‘muertos’. John Logie Baird pionero de la televisión e inventor de la cámara infrarroja, declaró que había contactado al ‘fallecido’ Thomas A. Edison a través de un médium. Carl Jung, hablando sobre el tema dijo: 'No cometeré la estupidez usual de acusar de fraude a todo aquello que no puedo explicar.' Estos son algunos de los casos de científicos hablando sobre el tema que nos ocupa. El abogado Victor Zammit, en su libro “The case of afterlife”, recoge infinidad de ellas, además puede descargarse de Internet completamente gratis en su página oficial.

Somos energía, y como tal, existen
energías positivas y energías negativas. Existe gente que transmite buena energía (como los maestros en Reiki) o gente que te la roba (vampiros energéticos). El famoso “mal de ojo” no es otra cosa que haber recibido una descarga de energía negativa que te envía alguien.


Los peligros de las
sectas. Todo esto de lo que hemos hablado a lo largo de este especial, no tiene nombre. Es simplemente energía, a mí me gusta llamarlo energía universal. Toda esta filosofía que te explico no tiene ningún grupo religioso detrás (ni católicos, protestantes, ni siquiera los budistas). No tiene un líder, no tiene iglesias o centros de culto. Y esto es importante, porque demuestra que no es una ideología sectaria. Sin embargo, son muchos los grupos religiosos o sectas que han tomado parte de esta filosofía y se la han adaptado. No confíes e ninguno de ellos. Las sectas, al igual que la gran mayoría de las religiones, no son especialmente recomendables para el crecimiento personal y humano de nadie. Antes de acudir a cualquier grupo (aunque sea tan sólo de relajación) infórmate muy bien de quiénes son, cómo se financian, quién es su líder, etc.


[Para seguir profundizando]

Si te ha interesado el tema, hay varios libros que deber leer, algunos de ellos los hemos nombrado ya en el especial. Aquí te dejo una pequeña lista:

- La rueda de la vida (E. Kübler-Ross)
- La muerte, un amanecer (E. Kübler-Ross)
- Vida después de la vida (R. Moody)
- Reflexiones sobre la vida después de la vida (R. Moody)
- Los mensajes de los sabios (B. Weiss)
- Muchas vidas, muchos maestros (B. Weiss)
- The case of afterlife (V. Zammit)
- Vida entre vidas (M. Newton)

[Despedida y agradecimientos]

Es difícil resumir en tan poco espacio el tema de la vida después de la muerte. Por supuesto, no todo el mundo tiene por qué creer todo esto que he recopilado. Cada uno lo entenderá cuando sea su momento, no hay que forzarlo. Aunque finalizamos hoy, volveré sobre el tema con ampliaciones de este especial y con cosas que nos quedan en el tintero.

Aprovecho también para agradecer a Barahona y Laiho su participación y las molestias que se han tomado. A David por las largas discusiones sobre el tema, de las que he aprendido mucho. A Daniel por acompañarme a lo largo de este viaje. A María por sus recomendaciones. Y al grupo de meditación de la asociación de cáncer MV, por todo lo que me han aportado.

Y por mi parte, nada más. Espero que este especial te haya ayudado a entender un poco más este tema, o que te haya resuelto alguna pregunta, o simplemente que te haya hecho reflexionar. Gracias a todos por el gran número de visitas que hemos recibido, eso demuestra que no nos hemos equivocado con el tema.

 

Texto original y compilaciones
Joaquín (Alosquebuscan)
Colaboraciones especiales
Inmaculada (Barahona)
Francisco (Laiho)

Bibliografía utilizada
"Los mensajes de los Sabios" (Brian Weiss)
"La rueda de la vida" (E. Kubler-Ross)
"La muerte: Un amanecer" (E. Kubler-Ross)
"The case of Afterlife" (Victor Zammit)
"Reflexiones sobre la vida después de la muerte" (R. Moody)

Número de registro del flog de publicación
14-01-1984-22
Licencia del especial
Creative Commons (CC) 2008